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domingo, octubre 05, 2008

Una cita memorable

"Si los borrachos estuvieran en el poder, lo tendríamos todo doble" Anónimo

Siento que ayer fue el día que perdí un par de buenas oportunidades de ganar dinero. Ayer pude por fin terminar la conversación que tenía pendiente con Simón. Tuve una semana para pensar la respuesta y todavía no sabía cómo.

Porque hay un problemas: ¿cómo diablos yo me voy a acostar con un hombre que me ofreció ganarme unos millones y que yo no estoy segura si me gusta sin sentirme como un cuero? Por supuesto, yo me acostaría con un hombre que me ofreciera millones si me gustara muchísimo y definitivamente me acostaría con uno que no esté segura cuánto me gusta, solo para averiguar o por ver la leche correr. Pero esta particular combinación de circunstancias definitivamente no me cuadra.

La disyuntiva era la siguiente, había dos opciones: Decirle los motivos por los que yo no le convengo (él no va a soportar mi estilo de vida, no hay manera que él quede conforme con que yo salga al mismo tiempo con mil hombres más; yo prefiero siempre salir los viernes y sábados y domingos me tranco en mi casa porque me dejan sola y me encanta estar sola; no me levanto temprano) o decirle las cosas que no soporto de él (no bebe nunca, solamente cada 15 días, en sábado; cuando nos juntamos no me pregunta a dónde quiero ir, él decide, él propone; no sale de noche; no sale los viernes; le gustan los deportes y hacer actividades temprano)

Entonces sucedió algo: todos mis amigos consideran que es extremadamente inapropiado de su parte hacerme dos propuestas, una amorosa y una de trabajo en el mismo día. Mi amigo Eduardo, que ya es amigo mío de nuevo (por lo menos hasta que su mujer lo recoja y yo le deje de hablar de nuevo) me sugirió esperar que el negocio se dé para involucrarme con él, pero que mejor si no me involucro en lo absoluto porque así se va a saber si era una forma de chantaje. De manera que consideré que la disyuntiva había terminado; mi respuesta tendría que ser no y punto ¿cómo hacerlo? todavía estaba por verse.

Pues resulta que ayer me llamó para que nos juntáramos a "picar algo". Yo estaba dormida, pero al ser sábado y además mediodía (a pesar de yo no estar resacada, sino con el mismo jumo del viernes), decidí aprovechar y salir con él a ver si teníamos la oportunidad de hablar. Pues parece que picar consistía en meterse 7 cervezas en dos horas y luego proceder a dar uno de los espectáculos de borracho más patéticos que he tenido la oportunidad de presenciar en 32 años que llevo en esta tierra. Desde cantar y ponerse a hablar en inglés hasta ponerse a enseñarme los callos que tiene en la mano izquierda de pajearse, pasó por todas las etapas: ponerse a hablar de todas las cosas de las que su papá es dueño, ponerse a enseñarme lo que acababa de depositar en su cuenta en dólares, decirme "tú necesitas comprar un carro, tienes que montarte, yo te voy a montar a tí", llamar a los amigos por teléfono, interrumpirlos de un polvo que estaban echando y ponerse a ladrarles por el teléfono, ofrecerme que llamáramos por teléfono al Hermano Evaristo, el antiguo director de nuestro colegio, La Salle, ofrecerme irnos de vacaciones juntos (primero muerta), repetirme la propuesta sexual alante de los empleados de Caribbean Coffe, pero con un lenguaje mucho más crudo; decirme que yo nunca he conocido a un hombre de verdad, tratar de enseñarme todas las partes por donde él tiene pelo; contarme lo mucho que peleaba su esposa, cuando le pregunto por qué comienza a decirme las cosas que a él le molestan de ella, no las que a ella le molestan de él; hablarme del tamaño del ripio de un maestro de obras, un morenazo de 6'4" que él tiene en Bávaro, comentarme además que como el maestro se metió a bugarrón y un inversionista español de 2 millones de euros le está pidiendo hombres, él los va a presentar; ponerse a enseñarme fotos de la ex-esposa, el mejor amigo y de él, etc.... la lista es interminable.

Por supuesto, yo le dije esto: "Óyeme, Simón, si alguna vez en la vida yo vuelvo a aceptar una invitación tuya un sábado, por favor, llévame directo a internarme, que fue que me volví loca. Ya yo veo por qué es que tú no bebes. O sea ¿quién me iba a mí a decir que a estas alturas de la vida yo iba a estar de niñera de un niño de 41 años?).

Me tomó como 2 horas y pico zafarme de él, sólo pude zafarme presionándolo (o nos vamos o me voy yo) pero por lo menos me queda bastante claro cuál tiene que ser mi respuesta cuando vuelva a hablar con él (si vuelvo a hablarle). O sea, viejo, un tipo que cuando está sobrio es aburrido y cuando está borracho es un patán insoportable.... se cerró la puerta ahí mismo, y se comió la llave ¡y para colmo, no comimos!

5 comentarios:

  1. Parece que somos gemelos en esto de que nos pasen vainas raras y chistozas, que ficha... de donde sacaste a ese carajo... jajajaja

    Guido

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  2. hm..
    Que no comieron o que no se comieron ??? Xp
    jejeje
    No hace falta detallar
    Ambas cosas caen como un mierda...

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  3. Por cierto Kiara, la foto de "Simon" que tienes en un post anterior, se distingue clarito quien es, al menos para quienes lo conocemos. De mi parte lo conozco porque hace un tiempo le estuvo montando a mi hermana, y ella por poco cae.....hasta que se dio cuenta de lo que tu tambien descubriste.

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  4. Pues sí, mi queridísim@, tú diste con el quid del asunto.... esa es exactamente la idea, que solo se pueda reconocer a quien ya tú conocías previamente! Sin embargo, si es alguien que no habías visto nunca, es improbable que vas a reconocerlo en la calle con la foto que yo pongo (y decirle: "Hey, yo leí un cuento sobre tí, en el bló de una loca amiga mía!")

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  5. Jajaja....touché. Tienes toda la razón. Por cierto, no te había "piropeado" el bló. Muy refrescante la honestidad con que escribes.

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¿y cómo lo ve usted que tiene lentes, doctor?