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viernes, octubre 17, 2008

Eduardo. Capítulo 8

"En nuestra sed de amor rapidísimamente idealizamos a la persona que amamos, deseando que sea perfecta. Cuando el hombre no encuentra ese amor perfecto, levanta barreras. Y a medida que esas barreras van subiendo, va él llegando a la conclusión de que el amor no existe. Los que han sido heridos muy pronto vuelven a levantar barreras. Temen al amor, porque al amar nos hacemos forzosamente vulnerables." Jean Vanier. No temas amar.

Por la forma como empezó el día de ayer no creo que ninguno de nosotros podría imaginarse como iba a terminar.

A media mañana me llama Alejandro, el hermano de Eduardo y me dice que si estoy dispuesta a irme para la playa con ellos y una novia que le mandaron a él de Alaska. Le pido más datos y me informa que mi única responsabilidad es beber romo y hacer coro con Eduardo. Yo soy la gente con más tiempo libre del mundo, pero precisamente ayer tenía 2 compromisos importantes. Inmediatamente procedí a cancelarlos y desgaritarme para la playa, como es natural.

Cuando vamos de camino Eduardo me agarra la mano (a mí, que me he esforzado tanto en mantener la distancia) y me dice: "tú y yo estamos de celebración hoy" "ah, sí? no me digas..." "sí, un día igualito que hoy fue la primera vez que tú me violaste" me dice con su humor pesado habitual... "echa números para que tú veas" ¡me quedé con la boca abierta! no puedo creer que este hombre se sabe la fecha del día que nos involucramos, y un año más tarde la tuvo presente para celebrar el aniversario! Estuve en estado de shock el resto del camino, en cada oportunidad que tuve de desaparecerme llamé a mis mejores amigos para contarles y por supuesto, comenzé a tener grandes esperanzas con respecto al futuro de esta "relación".

Pues pasó el día, y él hizo sus mejores esfuerzos de ser el hombre cariñoso y considerado de siempre, incluso me propuso que hiciéramos un allante el día entero y fingiéramos como si estuviéramos muuuuuuuuuuy enamorados ¡como si eso fuera tan fácil! En cualquier otra circunstancia yo hubiera considerado esa como la propuesta más romántica del mundo.

Pero parece ser que la barrera que yo le había levantado era más o menos como del tamaño de la muralla china. La cercanía de Eduardo me causaba un poquito de inquietud, o sea que me la pasé alejándome, lo dejé solo en ocasiones, me aburrí como una ostra. Mi mente y mi corazón sencillamente no estaban ahí, se la pasaron divagando y paseando... a veces por España, a veces por Alaska.

Me preguntó: ¿vas a amanecer conmigo? le dije "no sé, no tengo idea, no tengo ganas, si es obligado y yo me emborracho demasiado, podría sacrificarme" dice él que esto lo desanimó.

Cuando volvimos a la capital dejamos al hermano y la gringa buscando comida y fuimos a cambiarnos, cuando terminó él de cambiarse en casa de su papá la camioneta no quiso arrancar, y convencimos al papá, Eduardo padre, de que nos llevara; cuando yo vine a mi casa y me cambié él dijo que tenía sueño, que lo dejaran en la casa y que él se iba a comunicar con nosotros si lograba prender la camioneta. En ese mismo momento yo dejé de prestarle atención, me importó un pepino que se fuera y seguí el bonche con los demás.

Sobreviví el día y la noche sin ningún contacto inapropiado con Eduardo, y eso que hasta yo estaba pensando que el sexo iba a ser inevitable... ANOTÉ UN GOL!!! (o por lo menos evité que me lo anotaran a mí)

Más adelante supe que él sí pudo prender el vehículo y se fue directo y en vivo a dormir a su casita en su propia cama! La noche fue muy buena, por lo menos cuando yo beso y abrazo a Eduardo padre no me siento usada, no siento que traicioné mis principios ni que me vendí en el mercado público. Yo no sabré demasiado bien para dónde voy o cuándo llegue, pero sé perfectamente a dónde no vuelvo, y eso es atrás porque pa' tra'.... ni pa' coger impulso!

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¿y cómo lo ve usted que tiene lentes, doctor?