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sábado, octubre 09, 2010

Wannabe

El mundo
es tu cuaderno de ejercicios,
en cuyas páginas realizas
tus sumas.

No es la realidad,
aunque puedes expresar la realidad
en él si lo deseas.

También eres libre
de escribir tonterías o embustes,
o de arrancar las
páginas.

Richard Bach. Ilusiones


Tengo un amigo que recientemente dejó la mala vida por una mucho más saludable: se metió a montar bicicleta. Parece que esto está de moda. Y cuando dejó la mala vida, aprovechó para dejar las malas influencias. Esas malas influencias son yo y un grupo de tígueres adquiridos en diferentes etapas de su niñez y adolescencia y que podemos ser considerados amigos leales.

Pero ese es su problema y su derecho. Lo que no nos gustó fue el estilo usado. La parte suave es que ya no se junta con nosotros, y no nos llama, y no sale de noche a beber (¡pecado mortal!)….. La parte dura es que ahora, cada vez que se encuentra a uno de los ex (amigos y tercios de bonche) y les dice “gordo” aunque estén más flacos que él, “cómprate una bicicleta y yo te voy a enseñar a ser un hombrecito” y lindezas parecidas. Cuando se deja ver en sitios públicos es con la laptop en frente ignorando a todo el mundo y mandándose mensajitos con la gente de MTB.

Pasa que mi amigo con los años ha logrado construir todos sus objetivos de vida. Llegó a ser el hombre que quería ser, tener la imagen que quería tener, ganar el dinero que quería ganar. En lo único que no ha tenido demasiada suerte es en el amor: épocas muy buenas, épocas muy malas y ahora mismo está soltero (pero no quisiera estarlo) y barajando dos o tres expedientes al mismo tiempo, a ninguna de las cuales quiere suficiente ni ellas a él. Los que lo conocimos cuando él era el adolescente lleno de espinillas, inseguro, antisocial y amargado, vemos hasta dónde ha llegado. Y nos enorgullecemos de él. Porque conocemos al que hay ahí adentro, el de siempre. O por lo menos, eso pensábamos.

Pues yo estoy de acuerdo con él en cambiar amistades y hábitos por otros que le convengan más.

Pero pasa que mi amigo, ha llevado la imagen de superman hasta lo patológico y todo el que lo conoció después de grande ve la imagen de un patán, pedante y megalómano que no sabe jugar en equipo.

Mi amigo va todos los días al parque “a montar” en lo que el Duke llama el salón de belleza, porque aparentemente los ciclistas son un grupo de viejas chismosas que se pasan 20 minutos montando y 1:40 horas exhibiendo las bicicletas caras, trajecitos de colores y contando chismes, o sea haciéndose rolos y arreglándose las uñas. ¡Luego dicen que entrenaron 2 horas! Y mi amigo es por lo visto el dueño del salón.

No acepta consejos de cómo alimentarse o montar mejor. Contesta “no me jodas” si le dicen algo. Y en esas rutas de kilómetros y kilómetros montaña adentro dura 8 horas donde la mayoría duró de 5 a 6, preocupando a todo el mundo, a los que se les hace de noche esperándolo y llega el punto que tienen que mandarlo a buscar. Entonces él procede a decir que no se va a montar en el vehículo: “déjenme, que yo llego”, poniendo así en riesgo su vida y al equipo. Imagínate, si ese gordo se les muere por exceder sus propios límites es presos que van.

Pero el rechazo no se debe a que él sea novato, o gordo, o lento, o a que esté en olla…. Con eso ellos pueden lidiar. Sino que igualito como trata a los viejos amigos, gordos y bebedores, así mismo trata a los ciclistas que le llevan pero años de entrenamiento.

La escritora Rosalind Wiseman definió los comportamientos adolescentes como queen bees y wannabes en un libro que hizo historia. Mi amigo es un aspirante a abeja reina que ha tenido la cachaza de etiquetar fotos en FB de otros novatos iguales que él como “wannabes”. Estos newbies, cuando son humildes, hacen dieta, entrenan en serio y se llevan de los que más saben, al poco tiempo acaban superándolo.

Y luego se pasa el viaje de vuelta haciendo historias en la que él siempre es el más gracioso, más inteligente, el que más gusta y más mujeres se levanta. Y al otro día publica en un bló que lleva todas las proezas y hazañas realizadas como si él fuera el protagonista ¡en la misma cara de los que hicieron la ruta 3 horas más rápido que él!

La última que supe es que le dijo a alguien: “ya yo soy profesional, y no quiero saber de los chongos”. O sea.

Yo estaba hablando con un amigo de esta situación y él me decía: no me digas que esa gente están jartos (con J) de él, si fulano ha puesto toda su vida y toda su esperanza en la vaina de la bicicleta, esos tígueres son sus ídolos, él nunca había estado tan feliz, dice que su vida cambió. Esto me pareció preocupante, porque de hecho está pasando lo siguiente: Todos los triciculeros se están hartando de él, no lo soporta casi ninguno. Escuchan las historias para después burlarse a sus espaldas. Mi amigo es el chiste interno entre los ciclistas de mayor desempeño. Y en las 3 actividades más recientes le han pedido a los más cercanos a él: “hay un monteo tal día, pero no le digas a fulano”. O sea que le están sacando los pies a las claras (excepto cuando él cocina su famosa paella, ahí sí lo quieren y le aguantan las historias de súper-héroe y la pedantería).

Fíjate eso, él mandó a la mierda a sus amigos leales por un grupo que, 1° no entiende su complejo de endiosamiento, 2° se burla a sus espaldas y 3° nunca lo va a respetar o apreciar.

La última que supe fue el grupo con que él monta bicicleta, y del cual se había constituido en representante legal, le exigió que renunciara como por un movimiento cuyos detalles no están demasiado claros. Se sabe que hubo un uso del nombre del grupo, sin saberlo ninguno de ellos ni la directiva, se sabe que hubo actividades deportivas en el cibao y se sabe que hubo patrocinios y dinero pasó de manos (pero no por las manos del grupo que prestó su nombre).

Cualquier parecido con la realidad, podría ser simple coincidencia. O no.

martes, octubre 05, 2010

Regalo 25 libras ¡URGENTE!

Tú sabes que el hobby del marido mío (aparte del maldito triciclo) es pasársela tirándome fotos cuando yo no estoy mirando. El otro día estoy yo durmiendo y comienzo a oír ruiditos mecánicos y con pitidos y empiezo a pensar "ya está el maldido Duke jodiendo con el reloj del coño ese, me dan ganas de tirárselo por la ventana! Y cuando me volteo a echarle su respectivo boche me encuentro con que no, para nada.... era jodiendo con la cámara y este había sido el resultado de su última gracia:


¡NO ME JODAS! ¡QUÉ ESCÁNDALO! ¡QUÉ MALDITO BARRIL! Si no me quito 25 libras de culo urgentemente para antes de que llegue Navidad me va a dar una vaina. Para muestra, otro botón:


Solo me salva usar ropa. ¿PERO A QUIÉN COÑO LE IMPORTA ESO? Todo el mundo sabe que no es con en la calle que hay que verse bien... sino en la cama!


Whatever, a rebajar se ha dicho!