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martes, febrero 10, 2009

Me gustas, no me gustas, me gustas...

"Como la pluma al poeta y el pincel al pintor, era el amor a María. Como cuenta ella misma con gracia, ha tenido mil amores en su vida y todos, aunque durasen cuatro días, han sido totales. ¡Qué capacidad para convencer a un hombre, sabiendo éste por su propia boca no ser el único, de que su relación con ella era absoluta!" Marcela Serrano. Nosotras que nos queremos tanto

No todo el mérito de mi felicidad del último mes se lo debo a los antidepresivos. Quizás el factor más importante sea la falta de estrés.

Después que me dieron la insultada del siglo el día de mi cumpleaños, mi vida se convirtió súbitamente en algo muchísimo más simple porque todas mis ataduras con el último año se rompieron. La esclavitud de pasarse uno el día con el teléfono de la casa siempre disponible y el celular al lado, que siempre tiene que estar prendido, siempre con carga, siempre con señal y siempre con tarjeta se acabó. Pero por si esto fuera poco como quiera uno lo vive revisando a ver si no tiene llamadas perdidas o mensajes entrantes y si este es el caso, empieza de nuevo la vida al borde de una crisis de nervios ¡¡¡¡¡Nooooooo!!!!!!! ¿cómo puede ser? ¡COÑO, YO SI SOY IDIOTA!!! perdí una llamada de HP ¡ME VOY A MORIR!... y entonces uno le devuelve la llamada corriendo al fulano, pero era para invitarme para alguna parte, y como yo no aparecí se fue sin mí, como es lógico. Pero este drama corresponde a un estado mental previo, aquél en el que una no entendía que el que está interesado en una vuelve a llamar, y además te espera..... de hecho, te pasa a buscar, te convence y te saca de tu casa aunque sea arrastrada por las orejas.

Qué bueno es liberarse de esta cadena, qué bueno es desentenderse del celular, dormir cuando uno tenga sueño, hasta que el sueño se le acabe a una y apagar la mierda esa ¡qué coño! Quizás la disponibilidad absoluta es lo que más define (en mi caso) si me gusta o no me gusta un tipo en serio.

Me pueden gustar los hombres de una de dos maneras: mucho o poco. La forma de clasificación es sumamente simple: quizás yo me acueste con todos, pero el que me gusta mucho es aquél con el que yo me puedo acostar hasta sobria.

Estos son los parámetros de clasificación:

El más obvio: quien me guste en serio siempre va a ser un hombre. Las mujeres me gustan chin.

Lo segundo es el sexo. Difícil que yo me acueste a la primera con un hombre que me gusta de verdad, porque probablemente me estoy cerrando una puerta que me interesaría dejar abierta. Con un hombre que me gusta poco, si tengo suficiente alcohol entre la cabeza, puedo usarlo la primera (y última) noche y dejarlo.

Uno de mis problemas con el sexo es que para yo empezar a disfrutarlo necesito tenerle confianza a la otra persona, y esto implica generalmente que el tipo va a tener que metérmelo por lo menos 5 veces antes de yo empezar a disfrutarlo. Cuando un hombre me gusta mucho, no importa lo malas que hayan podido ser las primeras experiencias yo siempre voy a querer volver a intentarlo, hasta que con el hábito se convierta en una experiencia fuera de este mundo. El sexo mejora con la edad. El hombre que me gusta poco sencillamente ni siquiera va a tener la oportunidad de repetir conmigo. Y al otro día viene la resaca moral para colmo.

Yo no llamo a hombres por teléfono, como quiera que sea. Pero el hombre que me gusta poco puede aparecer cuando sea, haya pasado una semana o un año y a mí no me preocupa eso, siempre lo voy a recibir bien. Si pierdo la llamada, bueno... ¡que vuelva y llame!

El hombre que me gusta mucho y deja pasar 2 días sin hablar conmigo tiene problemas serios. Porque yo voy a estar pendiente. Él no lo va a saber en ese momento, pero su venganza viene. Además también me voy a fijar en la forma, el fondo y las circunstancias de la llamada. Básicamente será crudamente sicoanalizado por mí y mis mejores amigos y amigas, hasta la saciedad, o hasta que lleguemos a una conclusión plausible. PD: el que me gusta en serio tiene la capacidad de quitarme el sueño. Orita recibí un mensaje del amor de mi vida (sí, ese mismo, mi último esposo al que no le hablo desde enero del 2008) que decía simplemente "buenos días, mi amor" y por supuesto, me espantó el sueño, no me pude volver a dormir y eso que me había acostado cerca de las 8 y pico de la mañana ¡qué vaina! me cago en el diablo aunque se me queme el culo. Mierda pa mí!!!

Ahora bien, si yo lo llamo a él por teléfono (que no sea devolviendo la llamada o contestando un mensaje) murió con flores, para mí es solo un amigo.

Al hombre que me gusta poco yo le aguanto un cierto nivel de abuso. Me puede llamar a última hora o de madrugada y yo no me ofendo ("no pido perdón ¿para qué si me va a perdonar porque ya no le importa?"). El que me gusta mucho necesita respetar límites.

Sin embargo hay otro nivel de abuso donde los límites se difuminan para mí. Ejemplo 1, nunca debí durar tanto con Eduardo (por mil motivos). Ejemplo 2, cualquier persona que me llame más de 3 veces en una hora puede dar como hecho que fue la última vez que habló conmigo, porque inmediatamente entra a mi registro mental como acosador y controlador. Si me gusta el hombre de verdad yo no contestaré el teléfono, pero es posible que le vuelva a hablar y busque una forma sutil de explicarle que ese es un comportamiento anormal y una violación a mis límites. Ejemplo 3, mis fines de semana son sagrados... los uso para recargar pilas, dormir, ver TV, conectarme a internet, leer, escribir. Por un hombre que me gusta mucho a veces estoy dispuesta a sacrificarlos, aunque el lunes no sirva para nada.

Está también el tema de la fidelidad. Es obvio que esto es para mí un mito, por eso ya la dejé. Y aunque a unos y a otros les aclaro que ni se sueñen con pedirme exclusividad jamás en la vida, el hombre que me guste de verdad generalmente tiene la capacidad de concentrar toda mi atención. Después que conocí a Marino no me han quedado ganas de acostarme con ningún otro.

Pero lo más importante es el tono de la relación en sí.

Cuando un hombre me gusta poco voy a tender a querer juntarme con él en la calle, irnos de bares, juntarnos con gente, ir a sitios que estén buenos.... tratar de que la experiencia sea lo más impersonal posible, aunque podamos, bajo los efectos del alcohol, terminar en la cama.

Me gusta salir a la calle sola o con amigos, gastar una salida con alguien que me gusta en serio y estoy empezando a tratar es un desperdicio de tiempo y posiblemente de dinero. Primero, cuando esta salida termine vamos a estar exactamente en el mismo punto que estábamos antes de salir, solo que borrachos y cansados (el sexo no va a valer la pena en esas condiciones) y además no voy a disfrutar los sitios donde vayamos por estar pendiente solo de mi acompañante.

Cuando me gusta mucho el hombre yo voy a querer verlo preferiblemente de día, en la mañana o en la tarde, quizás la noche temprano. La idea es bebernos un par de tragos, picar algo, conversar, pasarnos varias horas en la cama, oír música, hablar de libros, explorar, inventar... conocernos sin la presión del 'ya es muy tarde', 'me tengo que ir', 'mañana me tengo que levantar temprano'.

Lo único que me falta ahora es definir qué hace que el sexo sea realmente fantástico. Me lo preguntó Epy el otro día y todavía estoy en research para contestar a esto. A mí también me gustaría saber. Quién sabe si así desarrollo una fórmula infalible con la cual obtener siete años de buen sexo.

1 comentario:

  1. Pero no deberia ser tan dificil el research sobre que hace que el sexo sea fantastico con este o aquel tipo... Y si haces una lista de tus mejores 10 amantes... Entonces enumeras las cinco destrezas o atractivos que tu percibiste cuando hiciste el amor con ellos. Seguro que encontraras similitud entre estas destrezas y atractivos... y esos son los que te hacen considerar una sesion de sexo como fantastica... supongo, Epy

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¿y cómo lo ve usted que tiene lentes, doctor?