Follow by Email

miércoles, febrero 24, 2010

Recuento

Las primeras dos semanas son las más difíciles….. ya después quién sabe.

Los primeros 3 o 4 días uno no se da ni cuenta. Porque con la separación siendo tan reciente y la cantidad de compromisos que uno tiene y la habladera diario, 3 veces al día más el reporte hasta de las veces que uno caga…. como que no se nota tanto, y además uno aprovecha en hacer las cosas atrasadas.

O sea, cuánto rinde el tiempo cuando uno no tiene pendiente dejar listo todo lo que hay que dejar listo, empacar, y aprovechar cada segundo juntos porque, tú sabes, fulano se va ve viaje….

Pero a los 4 días como que ya no hay tantas cosas atrasadas, y como que la cama se siente un poco fría, y como que…. llega el temido fin de semana. Y en mi caso específico, alguien (cuyo nombre no diré) se mete en una montaña sin señal por 3 días, dizque a montar bicicleta (maricón).

Desde este punto la desesperación comienza a crecer, la ansiedad, el deseo de repetir aquéllas noches, tardes o mañanas juntos echando un buen par de polvos. Y la frustración de posiblemente muchas cosas atrabancadas que no puedes decir. Y no me refiero a las cosas importantes, sino a las cotidianidades, ésas que tú te habías malacostumbrado a comentar con él. Buena cosa tener un bló para estos casos.

Y esto va en crescendo. Van cerca de 15 días y ya tú piensas ¿habrá manera de echar un polvo en el aeropuerto? ¿qué será lo más rápido que podemos estar solos? ¿yo podré manejar de los nervios?

El que anda del otro lado vive un proceso similar: ya montó lo que iba a montar, bajó de la montaña, llegó a casa de sus padres y ¡oh, sorpresa! Más de lo mismo!!! Volver a la casa en que vivió y creció y encontrar exactamente a las mismas personas, haciendo exactamente las mismas vainas, solo que ahora un poquito peor, un poquito más lentos, un poquito más viejos. Y ya lleva una semana en esto. Y como que el Caribe con sus tardes de invierno llenas de sol, palmeras, cerveza y mujeres sonaba más interesante que este verano de lluvia con sus temperaturas en 10°C pasado en compañía de los padres.

So, tú llegas a un punto que honestamente piensas que no vas a aguantar. Too much, no estoy preparada para esto, llevamos muy poquito tiempo juntos para una separación taaaaaaaaaaaaaaaaan larga, etc, etc. O sea, en el borde de la depresión. Para mí, es irme de bonche……. una depresión es peor, y sobre todo no vale la pena. Total, es un asunto que tiene solución y esta solución tiene fecha y hora.

Pasaron las 2 terribles primeras semanas. De aquí en adelante, ya todo se hace más fácil. Honestamente yo podría decir que si esta separación fuera definitiva, ya yo estaría en condiciones de empezar a salir y conocer gente de nuevo (nada que yo no haya hecho antes). Como que el dolor se cura. Como que la desesperación se pasa. Y el deseo en las mujeres obedece a la ley de oferta y demanda. Mientras menos lo usas, menos ganas tienes de usarlo. No es que ya no lo ame más, es como el hastío, el marasmo de tanto esperar te anestesian.

En estos días le preguntaba yo al Duke que si no quiere que yo me acueste con alguien, tú sabes, para mantenerme activa y con deseo. Pero como que no le gustó la idea…. Me dijo que si tiene que invertir 6 meses en que yo recupere el deseo, pues 6 meses serán.

En lo que a mí respecta, estoy muerta por adentro. Ya como que no me importa si él vuelve, o no vuelve. Estoy contando porque 6 días van a pasar como quiera, cuente yo o no cuente.

Y en fin, la última semana…. Es todo preparativos. Qué cosas debo tener listas, qué dije que iba a hacer cuando no estuviera, qué cosas quiero que encuentre, qué cosas no quiero que encuentre (después de tres semanas no puede estar todo igual, porque va a pensar que yo soy muy aburrida, y no puede estar todo tan cambiado que se sienta como visita). Es un poco como los Easter eggs, detallitos para ir descubriendo poco a poco…

En el caso de él es bien evidente: empacar, ver qué trae, qué deja (quién iba a decir que él se está preparanto para su inminente retorno ALLÁ... si está trayendo su equipo de música y todos sus libros) y por último como 2 días de viaje por tierra y aire.

Por más que sea es la última semana. Se pasa la tarde con el papá. La otra vez, hace 1 semana, él preguntó por mí:
- ¿y tiene tres hijos?
- Sí
- Tiene que ganar mucho dinero entonces para mantener tres hijos
- Es arquitecta


Y entonces empieza a hablar incoherencias. El alzheimer es una enfermedad que no perdona. Pero ayer está mejor y vuelve con el tema:
- ya tú estás grande, tienes que decidir qué vas a hacer con esa chica, ya tú no eres ningún carajito
- ¿y qué tú quieres? ¿Qué me case con ella?
- Ella podría ser una buena opción…
(Ah, pues tan mal no está el viejo!) Se me olvidó preguntarle qué contestó.


Pero el tiempo y yo estamos 17 a 6, perdiendo yo… Pero no por mucho tiempo!

4 comentarios:

  1. Jajajajaja

    No tienes agreglo!!!!.
    Ya casi, casi.
    Qué chulo bonita.
    A ser feliz!!!!!

    ResponderEliminar
  2. Completo el diálogo

    Papi: "pero tu te tomas en serio a esa chica?
    yo: si Pa...
    Papi:"te repito, ya no eres un carajito, es hora que pienses que vas a hacer"

    Grande Paaaaaa!

    ResponderEliminar
  3. Esta historía me tiene fascinada.... con razón no me interesan las telenovelas... uhm, la vida real es mucho mejor....

    ResponderEliminar

¿y cómo lo ve usted que tiene lentes, doctor?