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lunes, abril 27, 2009

Free agent

Until he says "I love you", you're a free agent. Samantha. Sex and the City


Y ahí viene la depresión, amenazando con instalarse de nuevo.

Este ha sido el desarrollo reciente de los acontecimientos: En esta semana coordiné para juntarme con Paco en el lanzamiento de una revista y luego seguir por ahí de bonche. Nos pasamos una excelente noche juntos en lo que yo consideraría la peor de las condiciones.

Mientras estábamos en la actividad pasó algo interesante que me hizo clic. Él me señala a un pelirrojito que está borracho como un perro y me dice: Ahí si hay cuarto. Yo le pregunto “¿por qué? cuenta” y me dice “ése es un Sotoancho, hijo de Sotoancho”. Yo aprovecho para preguntar “¿y qué opinas tú de él?”, me dice “él es quien maneja la fundación Sotoancho y reparte muchísimos millones todos los años”. Este es un turning point porque el sujeto precisamente pertenecía a la familia a la que Miguel se había referido como crápulas, porque están podridos en en dinero y además este comentario es uno de los motivos más importantes por los que me desencanté de Miguel. Sencillamente no puedo con todo ese veneno, ni con alguien que juzga a los demás por tener éxito. ¡Qué contraste con Paco!

Como es lógico al salir de ahí nos fuimos para el parque, nuestra casa. Recuerdo vagamente no haberle puesto atención a más nadie porque no me interesó.

Después de salir de beber del parque, el grupo decidió irse para la casa de uno de ellos. Y nosotros, borrachos al fin, también fuimos. Tan pronto entramos a la casa perdimos la conexión de qué estaba haciendo todo el mundo porque nos fuimos a una habitación solos a conversar. ¿El tema? me encantaría saberlo, pero no me acuerdo de un coño.

Algo sé, estuvimos toda la noche en una habitación, hubo besos, caricias, conversación, la mayoría de la ropa permaneció puesta, cero sexo. Gran conexión, ni puta idea de qué hablamos. Este es el momento en que yo pagaría por saber. Porque entonces estaría menos perdida de lo que estoy ahora y sabría qué hacer o por lo menos qué pensar.

Pero ya empezaron las noches laaaaaaaaaargas, que duran como dos días y la náusea constante y el enclaustramiento y la pérdida de apetito. Porque la depre siempre viene con la amenaza de una relación.

No conectarme en MSN, si me conecto no necesariamente saludar, no llamar por teléfono. Sé que me estoy perdiendo algo bueno, pero no puedo controlar las tendencias autodestructivas. Y es que mi alergia a la intimidad y cercanía son más fuertes que yo. Y sé que me estoy alejando de un amigo, pero nos volveremos a encontrar.

Lo mejor de todo es que este distanciamiento me impide saber qué hay de allá para acá. Pero eso no es en realidad algo que nunca me haya preocupado mucho.

¿Qué quiere él de mí? No sé
¿Qué piensa de mí? Tampoco
¿Qué siente por mí? Menos
Y ahora, pregúntame si me importa…. NO ME IMPORTA!!! Básteme y sóbreme con no saber qué quiero yo.

1 comentario:

  1. Sé de o que hablas, tambien pasé por esa! no saber ni lo que quieroy un miedo atroz a las relaciones, pero te doy un secretito, las mujeres juzgamos más que los hombres, a menos que sea un patán con todas sus letras un hombre no va juzgando a las mujeres tan facilmente. Tan sólo arriesgate si bien es cierto q el que no se arriesga no pierde tampoco gana, asi q pa'lante

    Besos desde mi reino

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¿y cómo lo ve usted que tiene lentes, doctor?