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lunes, abril 20, 2009

Aprendiendo asertividad

“…he aprendido que no debo preocuparme si otras personas se molestan por mis opiniones. Seré honesta y respetuosa. Aunque no trataré de herir o causar problemas, pronunciaré mis deseos, exigiré mis derechos y hablaré sin temor. […] Esto puede ocasionar que alguien se enfade. No importa. Dejaré que se enfade, le daré su tiempo y después hablaré con esa persona tranquilamente.”
Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Sangre de Campeón: Sin cadenas


Realmente no tengo autoridad para hablar sobre asertividad, porque no soy psicóloga.

Pero puedo hablar de asertividad desde MI experiencia, cómo yo la entiendo y cuales han sido mis vivencias.

Acabo de leer “Sangre de Campeón: Sin cadenas” que es una novela de asertividad para adolescentes, pero como a mí no me dieron eso en el colegio, la leí y la voy a tener que repasar.

Entiendo asertividad como salirme de una situación que no me gusta antes de que tú o yo salgamos ofendidos. O sea, en cierto modo es como pedir lo que yo quiero antes de yo desesperarme, ponerme histérica y terminar insultándote. Quizás salirme a tiempo de una situación que me incomoda. Quizás obtener mejores condiciones.

Penosamente entiendo ahora las veces que me hizo falta:

1. Recuerdo una vez hace como un año que yo andaba en un carro público bajando la churchill completa hasta la independencia y yo era la única en el carro. El tipo tenía un bachatón tan alto que me estaba doliendo la barriga. Yo tuve inmediatamente el impulso de decirle: déjame y perder el dinero… total. Pero no lo hice. Al poco se montaron algunas personas más y él automáticamente le bajó y yo me sentí completamente menospreciada, pero bueno, por lo menos estaba bajito. Entonces el tipo comenzó a manejar malo e imprudente. Aceleraba de repente, frenaba de golpe y tomaba las peores decisiones. Duró como 40 minutos en un recorrido que debía ser de 25. Casi al final de la ruta, cuando todo el mundo se desmontó (menos yo) volvió a subir la música. El pique que pasé ese día me dura todavía un año después. Porque no fui capaz de defenderme, de pedirle que bajara el radio o si no bajarme y sentirme libre. Porque dejé que me amargara el día. Porque el malestar me duró ya toda la tarde. Por estúpida.

2. Tengo otro ejemplo más reciente y que me incomodó también. Hace un par de días salí con un amigo y cuando íbamos saliendo le pedí que nos paráramos en un cajero automático para yo sacar algo de dinero que iba a necesitar el día siguiente. Resulta que me dijo que me acompañaba y yo le contesté: “no, está bien” y me fui para el cajero. ¿Cuál no sería mi sorpresa al ver que él entró y me estaba acompañando? No le dije nada y seguí conversando con él mientras sacaba el dinero, pero me sentí extremadamente incómoda. Me faltó asertividad para decirle: “te dije que no me acompañaras” o “me incomoda que estés aquí”. Porque, en serio, yo no sé si soy yo, pero no me gusta hablar de finanzas pero con absolutamente nadie. No me gusta tener nadie cerca cuando saco o guardo dinero. Pienso que el dinero es, por supuesto, más privado que el sexo. Puedo rapar alante de la gente, pero no me gusta que se me acerquen cuando estoy manipulando dinero.

3. Hace un mes o algo así me llamaron del colegio de mis hijos para darme algunas quejas. Básicamente ellos se encontraban muy mal que mi hijo menor no le tiene miedo al temible Hermano Antonio y le dijo en su cara “¿para qué me llamas si tú sabes que yo tengo la razón?” después de haber insultado a par más en el colegio. Fue una pésima actitud de su parte, pero cuando me explicaron cómo y por qué había sucedido todo, comprendí que fue un malentendido de parte de mi hijo. Y como él entendió mal, se defendió. O sea, que hizo lo correcto. Y comprendí también que si yo hubiera entendido lo que él entendió en ese momento no sólo le hubiera dicho un grupo de insultos a quien fuera, sino que le hubiera hecho comer la cartera. Pero no lo dije. Dejé que la directora, la sub-directora y el Hermano me dieran la queja y lo pusieran como un delincuente y no lo defendí. Ese es un pleito que yo debí haber echado.

Estas cosas me mortifican y tengo que evitar que me vuelvan a pasar. Como tengo que evitar algunas que siempre pasan y que no sé cómo responder. ¿Quieres ver fotos de mis hijos/sobrinos/gatos? Esta es la respuesta oficial: NOOOOO, NUNCA, JAMÁS VOY A QUERER VER FOTOS DE PERSONAS O MASCOTAS QUE YO NO CONOZCO… y probablemente tampoco de las que conozco, aunque sean familia. Óyeme bien, yo te quiero PERO NO ME INTERESA VER FOTO DE TUS HIJOS ¿estamos claros? ES NUNCA. Ahora bien, falta averiguar una forma polite de decírtelo.

¿Otra? ¿Cómo digo que no cuando me pides el teléfono pero yo no quiero dártelo? No me voy a rebajar a esconderme ni a hablar mentira. Tiene que haber una forma de hacerte saber claramente mis sentimientos. Estas son metas por lograr. Me falta asertividad.

Hay una batalla que sí he conquistado. Tampoco soporto que me pregunten por mis hijos personas que no tienen ningún interés especial en ellos y no los conocen. Honestamente pienso que es más ofensivo que mentarte la madre. En serio.

Si son los padrinos, bien; los abuelos y tíos, bien; hombres que tengan interés en entrar en mi vida en serio, bien --Eduardo me preguntaba cómo era cada uno, cómo era su personalidad, cómo se llevaban… quizás por su interés en entrar en mi vida en un futuro, quizás para aprender porque el de él es muy pequeño--; amigas con hijos en edades similares, bien también, porque cuando hablamos de ellos, ambas aprendemos cosas nuevas que definitivamente nos pueden ser útiles. Fuera de ahí, honestamente ¿a tí qué te importa?

Pues así mismo les digo: “Por favor, no me preguntes sobre mis hijos” “¿por qué?” “porque no me gusta hablar de ellos” “¿y por qué?” “porque eso a tí no te importa y es una conversación aburrida”. Santo remedio.

Hace un par de días me pasó otro ejemplo chateando con alguien.

Oscar me dijo: “no pensé que íbamos a tener que correr un proceso como el que tendría que correr con otra persona con la que tendria que salir par de veces para entonces comenzar a hablar de sexo y llegar despues de un tiempo al tema final; sobre todo porque tú estas clara que no buscas una relación, sino que estarías bien sólo con el sexo”

Yo pensé, bueno, yo tengo que decir la verdad, me importa si se quilla. Y le dije esto:
“Hablar abiertamente sobre el tema es parte del proceso. No problem. Yo entiendo. Pero también estoy clara en que sólo quiero sexo cuando esté segura de que lo quiero y esté segura de que me gusta el tipo…. y para que me guste alguien, al ser mujer, siempre es un proceso. Poco tiene que ver lo físico, sólo puede gustarme un hombre que he tratado mucho”

Me contestó: “Así debe ser”. Me defendí y respetó mi posición, qué bien!

Hace un par de minutos me dice un amigo chateando: “echa un polvito conmigo aunque sea en sueños”, me costó responderle: “la única forma que yo echo un polvo contigo, fuera en sueños o en vivo, sería pensando en otro” me contestó: “ouch, point well taken”. Pero no se ofendió. Mira eso. Fue fácil, rápido y poco doloroso. Estoy aprendiendo.

:-) Increíble!!! ¡Qué cool! Uno hace esto arriesgándose a que lo tomen mal. Sin embargo la experiencia ha sido que el interlocutor me escucha y me respeta. No somos más asertivos porque tenemos miedo de hacer sentir mal al otro. Si se va ofender por yo decir honestamente lo que yo siento y quiero, ¿qué puedo hacer? que así sea. El miedo al rechazo se acabó. Si no puedes vivir con eso, coge tu rumbo. Queremos cuidar los sentimientos de los demás, sobre todo las mujeres, pero ¿y quién va a cuidar los míos? Esa es mi responsabilidad.

4 comentarios:

  1. que bueno tu post!
    tienes toda la razon cuando dices que no quieres herir a los demas, pero yo pienso que si no lo haces te hieres a ti y creas un sentimiento de culpabilidad que en el momento no lo ves, yo por mi parte siempre pienso en mi primero que el otro, por ejemplo si no quiero dar mi tel. que en mi caso es cierto tambien que no me gusta darlo yo simplemente le digo que me disculpe pero que ese tel. no se lo doy a nadie, es algo que uso como herramienta de comunicacion... si no le gusto, que se joda asi de simple, porque??? porque si no la que te jodes eres tu y esa es parte de mi filosofia para quererme mas cada dia... no se, puede sonar fatal para los demas pero para mi es fenomenal!!
    con el caso del cajero con mi carita bien sabrosa le hubiera dicho... ay fulanito de verdad no me gusta que me acompañen a los cajeros, dejame sentirme que puedo hacer las cosas yo sola, es cuestion personal no lo tomes mal, pero es que me gusta sentirme capaz de hacer mis cosas solita!! kinkan!!! le di por el pelao bien polite!!! eso me pasa mucho pero la carita sabrosa y pasarle la mano por el hombre te hace siempre sentirte mas poderosa, porque?? no lo se, pero me resulta mucho... :)

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Descubrí la palabra asertividad hace muy poco. Y estoy en pleno proceso de aprender a aplicarla, jaja. Supongo q m va a llevar menos años q los q llevo sin hacerlo (desde q nací!). Se lo estoy transmitiendo a mi hija, m parece una buena enseñanza. Como ejemplo, miro a los hombres, ellos son muy buenos en eso...

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  4. Muy interesante! he aprendido algo nuevo. Al igual que tu, he logrado tener asertividad en algunos asuntos, pero tambien debo aprender con otros! un tanto dificil aveces. Pero estas en lo cierto, es mejor correr el riesgo.

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¿y cómo lo ve usted que tiene lentes, doctor?