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martes, agosto 26, 2008

La mano que mueve los hilos

"Ha sido una gran suerte que las guerras las hicieran hasta ahora sólo los hombres. Si las hubieran dirigido las mujeres, habrían sido tan consecuentes en su crueldad que no quedaría hoy en el planeta una sola persona..." La Inmortalidad. Milan Kundera

Todo el que me conoce sabe que yo no hablo mentiras... y todos asumen que como no lo hago, no lo sé hacer.... jajajajajaj!!!! craso error.
El malentendido se debe a mi personalidad, como hablo mucho y rápido todo el mundo piensa que estoy diciendo todo lo que me pasa por la cabeza, sin ediciones y que además, soy incapaz de guardar un secreto. Qué va! pienso mucho más rápido de lo que hablo y todo lo que tú me oigas decir, aunque sea un ¡ups!, fue fríamente calculado... cuenta con eso.

Pero el chiste de todo esto, cuando hay una tercera persona involucrada es mantener al susodicho en vilo, haciendo equilibrio sobre la cuerda floja, cuando en realidad, yo estoy agarrando la malla y no la voy a soltar.

Varios ejemplos:
Suponte que un día, como respuesta a un leve cuestionamiento de tu parte, yo te suelte una retahíla de historias sobre ex-amantes, cuernos, novios, etc... lo que sea que te dejen escandalizado. Lo más probable te estoy distrayendo dándote información suficiente para mantenerte distraído, para que no te queden ganas de preguntar y probablemente esconder así algo que sea realmente escandaloso hasta para mí. Pudiera estarte dando una lista de nombres de hombres y así evitar alguno de mujer; puede ser también que no quiero que sepas la naturaleza de la relación que tengo con alguien bien cercano a ti, por ejemplo, tu papá.

Suponte tú también que me entero o me cuentas algo que no quieres que otro sepa. Me pasaré toda la noche emitiendo enunciados en que tú piensas que sabes cómo va a terminar la frase, y que te voy a incriminar, pero resulta que estoy diciendo algo completamente diferente... Te pasas toda la noche en para full, pero el doble sentido solo lo entendimos tú y yo, el otro, en babia.

Otro gran ejemplo es cuando tienes algo que necesitas que el otro sepa, pero no puede venir de tu parte la información, y si se la digo yo, también se va a dar cuenta. En este caso hay que jugar una manipulación sutil para hacer pensar al otro que estas ideas recién se me están ocurriendo. Lo más probable es que yo empiece a contar alguna anécdota relacionada con el tema, busque la forma de sugerirle la idea tan pronto diga algo (lo amarro aunque sea por los moños) y cuando se empiece a incomodar te doy el quiú para que empecemos a jugar el 'good cop, bad cop'. De manera que yo pase como la mala de la película, la insensible y desconsiderada (yo soy más fuerte que tú, acuérdate de eso... y puedo aceptar las consecuencias de mis actos) y tú quedes limpiecito y oloroso como un bebé recién bañadito.

Acuérdate que por más que sea, yo soy una gran amiga.

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¿y cómo lo ve usted que tiene lentes, doctor?