Follow by Email

jueves, junio 25, 2009

Otro cuento de borrachos

Anoche metí la pata, por violar uno de mis principios. Hace ya unos meses yo había decidido nunca juntarme con gente que ya hubiera empezado a beber. Anoche, sin querer queriendo, acepté que un amigo, Christian, viniera de visita casi a las 11 de la noche. El problemita era que venía de estar bebiendo, y no por 1 hora, como yo había asumido, sino que estaba en eso desde las 6 de la tarde.

Hay varios motivos por los que yo tengo esta regla:

1ro: No van a la misma velocidad que uno. Cuando uno se junta con esta gente ya ellos están borrachos y uno no ha empezado. Lo cual los convierte en plagosos, pegajosos y necios.

2do: No tienen interés en que uno beba, las prioridades están mal puestas. Ayer llegó Christian con un Grey Goose, pero sin hielo ni con qué bebérselo ¡Qué apretao! Lo devolví a comprar algún solvente. Por cierto, quetrajo una funda entera de hielo.... con eso se puede saber en qué condiciones estaba.

3ro: Ellos empezaron el bonche con otras personas ¿por qué tengo yo que juntarme con alguien para quien yo no soy la prioridad del día? ¿por qué celebrarle las gracias producto de la borrachera que se dio con otra gente, en otra actividad a la que él no me llevó? Mierda pa' él.

En mi defensa, yo en realidad no me imaginaba que él estaba así.

Pues este tipo llegó y desde que entró en mi casa quería besarme. Me lo quité de encima y lo senté al lado de mi hijo mayor, donde él procedió a agarrarme la nalga alante de él. Yo mandé al niño a acostar y a él a buscar lo que faltaba.

Cuando volvió la segunda vez esto fue lo que hizo: primero, desabotonarse todos los botones de la camisa; segundo, quitarse la correa; tercero, quitarse los zapatos; cuarto, quitarse el pantalón; quinto, quitarse las medias "porque él no puede tener medias sin pantalón puestas"; sexto, bajarese el pantaloncillo. Fue divertido porque mi hijo menor se pasó la noche despertándose y saliendo a la sala, aparentemente primero le picó una abeja y luego estaba esperando que amaneciera para ver Tom y Jerry.

El resto de la noche fue la siguiente rutina: él me agarraba la mano y trataba de ponérmela en el ripio, yo la quitaba y le subía los boxers, él trataba de manosearme, yo le quitaba la mano, él me besaba, yo le decía que no; entonces él daba una de estas tres respuestas "ok", "pues veremos televisión entonces", "¿no quieres que te toque/bese? ¿estás segura?... todas estas en un tono muy ofendido y una chembita. Próximo paso: contar los minutos hasta que él volviera a empezar la misma rutina de nuevo.

Lo mejor del caso es que cada vez que yo le preguntaba ¿tú estás borracho? me miraba con la cara de extrañeza más grande del mundo.

Como a las 12:45 procedió a quedarse dormido. A las 3, cuando ya yo me iba a acostar todavía no había manera de despertarlo, pero total, él no iba a salir a manejar en esas condiciones, o sea que lo dejé dormir en paz y me largué para mi habitación.

Lo próximo que supe fue cuando me asomé temprano en la mañana y él y su Grey Goose habían desaparecido. ¿Qué le habrá dicho la esposa?

Lo mejor del caso es que este es el tipo que reconoció a Simón por los shows que da cuando se emborracha, porque todo lo que yo describí de Simón también se lo hizo a una hermana suya. O sea, el conejo diciéndole orejón a un burro!

2 comentarios:

  1. Siempre analizas las cosas con muchisima logica!!!! Es horrible tratar con borrachos, cuando uno no lo esta..... te entiendo!!!!.... mucho peor es si estan super HIGH!!!!

    ResponderEliminar
  2. Cuando te escuche hablando esta noche en el cumpleanos y despues realizando esas preguntas preguntas extranas, pensaba que era que tenia par de trago arriba. Pero por lo que veo en Blog, veo que es un modus vivendi hehe.. y veo que tiene mucho publico. Mientras sea original dele pa aya.. saludos.

    ResponderEliminar

¿y cómo lo ve usted que tiene lentes, doctor?