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jueves, marzo 26, 2009

Crónica de una muerte anunciada

"Esta sala de espera sin esperanza,
Estas pilas de un timbre que se secó
Este helado de fresa de la venganza
Esta empresa de mudanza
Con los muebles del amor"
Joaquín Sabina. Nos sobran los motivos


Anteayer me encontré en el súper a una de mis mejores amigas de infancia, de los tiempos cuando yo (por lo visto) no era demasiado experta en elegir mis amistades.

Yo tenía un buen tiempo sin verla, más o menos desde los tiempos de mi primer divorcio, cuando me enteré que mi esposo estaba enamorado de ella, y que los poemas que yo había encontrado por ahí se los escribió a ella, y que la vez que se despertó a medianoche y me dijo "te amo" y me dio un beso probablemente no era conmigo que estaba soñando.

Y esto es solo lo que me consta, sin asumir nada más que lo que vi y lo que él me contó.

Brevemente, esta es la historia de nosotros tres. Cuando él y yo nos conocimos siempre andábamos juntos: él, su mejor amigo y yo. Un día les dije "les voy a presentar a una amiga que les va a caer chulísimo" Dicho y hecho. Cuando noté que a él le gustaba ella le pregunté y me dijo que no. Al poco tiempo él y yo nos metimos en amores y seguimos saliendo juntos los cuatro.

Cuando nos casamos por la iglesia él tenía que bautizarse y ella fue su madrina. Todo el tiempo que pasamos casados ella y su familia eran amigos de nosotros y estaban relativamente cerca.

La mañana que él salió de la casa la llamé por teléfono y le dije: ¿contenta? ya Edgar está soltero! Hoy se fue. Y se ofendió, me habló mal y me trancó el teléfono. Parece que por algún extraño motivo la ofendida era ella. Increíble.

Pero Ianna y yo ya teníamos un historial. En séptimo, cuando teníamos cerca de 11 años, ella me quitó a mi primer novio, que es el tipo bello que está en esta foto. Generalmente pasábamos 6 meses sin hablarnos y 6 meses siendo amigas inseparables, por esa misma vaina. Ella gusta mucho porque tiene esa sensualidad de las latinas, combinada con una gran ingenuidad, que todavía no sé si es aparente o real. Recuerdo que nos decía a mí y a Edgar que ella era virgen (¡a los 21 años!), posiblemente eso fue lo que lo cautivó. Supongo que yo me lo busqué, pero nada, me hizo un gran favor en ayudarme a salir de esa lacra. Él no es taaaaan malo, pero tiene sus bemoles.

No solo me refiero a los tiempos en que nos divorciamos, cuando él era un carajito que vivía con su papá desde los 11 años, hijo único de un hijo único estaban los dos solos en la casa. La casa cayéndose a pedazos de vieja, de sucia y de desorganizada, a pesar de que ellos tenían dinero, lo que faltaba era la mano de una mujer. Los muebles sin tapizar hacía años, la sala y comedor sin uso, todos los aparatos y muebles del área social de los 70, porque ellos no salían de su habitación y la nevera llena de cosas podridas que yo botaba cuando Ianna y yo, a los 18 años, íbamos de visita.

Me refiero también a ahora que ya él es un hombre grande, con 36 años, una esposa y tres niños menores de 4 años (aparte del que tiene conmigo, de 14) y su mamá, sí, esa misma, su mamá de 67 años los mantiene a todos, a él, a la esposa, a los 3 bebés y le manda el dinero mensual + el del colegio al mío. Ella paga todos los gastos de la casa de él: teléfono, electricidad, cable, internet, gas; compra la comida y compra los antojos: cámaras digitales, PSP, surround sound system, TV de 29", viajes 3 o 4 veces al año.

Pues a mí lo que más me sorprendió de mi amiga fue ver que ella no ha evolucionado en lo absoluto. Si fuera posible, ha retrocedido. Me la encontré ruin, inmadura y chismosa. Además pienso que fue hipócrita conmigo. Como ese pettiness. Me molestó desde el principio, el abrazo hipócrita, el saltar inmediatamente al tema de Edgar para ponerse a chismosear de él como si no hubieran pasado ni 15 minutos.

Como es obvio, en la repartición él se quedó con ella. Ella y yo nunca hablamos en tiempos de mi divorcio, ni después.

Primero se puso a criticar a Edgar, que porque tiene tres hijos, que porque la mamá lo mantiene, que porque está negado a trabajar porque está pendiente de una herencia (¡qué cabrón!), que Rosabel (la esposa) en qué está pensando.... Cierto que Ianna tiene toda la razón, pero él es su amigo y me dio mala espina que ella me contara estas cosas a mí.

Luego se puso a contar de que ella andando con Edgar se encontraron a Gleider, mi abogado, el que ganó la custodia del niño en el divorcio aquél y que ella le dijo: "pero Edgar, Gleider lo único que ha hecho es hacerte un favor a tí, porque ¿qué tú podías hacer quedándote con Ariel? ¿tú estabas preparado para cuidarlo? él está mejor que nadie con su mamá". Claro, la verdad sea dicha, no se puede decir que Gleider lo trató bien en el tribunal pero él se lo buscó. Cuando un hombre se atreve a pelearle la custodia a una mujer libera los demonios de todos los infiernos, ya sabe que se enfrenta a una guerra sin cuartel y sin rehenes, es matar o morir.

No sé, como que me chocó a estas alturas que ella se pusiera a hablar vainas sin trascendencia, cuando ella y yo fuimos amigas por tantos años antes de él, tenemos (supuestamente) tanto en común y yo la quiero tanto. Yo sé que hace rato que pasé este capítulo de mi vida.

Pues Ianna andaba con su esposo e hijo pero a ese matrimonio no le doy yo ni 4 años, y 5 estericándolo mucho, por varios motivos.

Primeramente, siento que su atención no está puesta en eso. Como dije, veo a la misma adolescente de antes, con la mente todavía en chiquitolandia.

Segundamente, me parece demasiado cliché que ella buscara un hombre igual a la mayoría de los hombres que ella pensaba que le gustaban desde joven, pero sólo en su mente. Hombres altísimos, rubios, con porte de extranjeros --o extranjeros de verdad-- y muy callados. Estas "relaciones" nunca paraban en nada porque se basaban en una consideración estrictamente física. Ella por su parte es bajita, india, pelo bueno, con mucho sazón y bailarina. A los hombres así le encantan las mujeres como ella.

Terceramente, no les vi química, ni conexión, ni esa identidad de pareja. Ella me lo presentó e inmediatamente procedió a darle la espalda, dejarlo como un mojón y ponerse a hablar pendejadas conmigo. Cuando una pareja que se ama se mete en amores o se casa se crea una nueva identificación del tú y yo en el nosotros. Yo todavía me refiero a una gran cantidad de cosas como 'nosotros'. Ella cuenta que está viviendo al lado de su mamá. Pero dice yo, no nosotros, es como si él no existiera en su vida.

Cuartamente, ese bebé tan bello, tan bien cuidado y tan gordo me da la impresión de que la atención en esa casa se está volcando para donde no es. Se considera que todos venimos con el sistema que nos permite comer lo necesario para estar alimentados. Un bebé en sobrepeso generalmente significa que hay alguien sin oficio tratando de ajustarle comida a todas horas, sin él estarlo pidiendo. Significa que hay alguien que está más pendiente de sobreproteger al niño y amasarlo como un puerco que de acostarse con su marido. Me parece que en esa casa está faltando sexo.

....A menos que se lo estén dando a criar a la abuela, en cuyo caso no se sabe cuál de las dos situaciones sería peor.

1 comentario:

  1. Primero que nada, que HOMBROTE mas buenmozo el de la foto! uy....
    Luego te comento que me parece tan injusto en la vida y tan triste lo de tu marido... Es decir, que rabia debe causar que haya tenido interes en aquella fulana... Es que... quien no quiere ser la unica en la vida de su marido?
    En fin, no hay nada mejor que una buena conexion con un hombre, lo que prende eso. Aveces es algo inexplicable, si no como una sentir electrico cuando la tienes cerca... Chanfles, sera que me falta por vivir? creo que solo me ha pasado una vez. Me encanta tu blog!!!!!

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¿y cómo lo ve usted que tiene lentes, doctor?