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lunes, julio 13, 2009

Una boda en el Hilton

"A bad marriage is like an anchor around your neck and removing it is like coming back to life."
The ex-list


El sábado fue por fin la tan esperada boda de mi primito. Qué cómico oír a la gente diciéndole a mi mamá: “¡pero qué grande está!”…. como cuando yo era chiquita. Increíble, algunas cosas nunca cambian.

Uno de mis objetivos para el susodicho evento era rebajar 20 libras, o por lo menos 10. No sólo no rebajé probablemente ni una sola, sino que es altamente probable que hasta haya engordado ¡pero el vestido me quedaba mejor que nunca, espectacular! En ese departamento no me puedo quejar. Fue muy interesante ver a todos los tíos del novio (que no se sabe cuál está más bueno) mostrando un interés más que estrictamente familiar. Incluso hay uno que me dijo: “estoy loco por entrarte ahora mismo”. Pero ya se sabe, el mérito no es mío, se lo debo a las libras, al vestido y al corte de pelo de varoncito.

Pero mi primito Alfredo no pudo casarse por la iglesia como él hubiera querido y éste es el motivo: él estuvo casado una primera vez, y la tipa resultó loca.

Resulta que la primera esposa es una muchacha de una familia muy prestigiosa, los padres dirigen grupos en la iglesia a la que va JLG y el hermano es un arquitecto a quien yo conozco bastante bien y quiero mucho, un muchacho bueeeeeeeeeeeeeno. Pero parece que ella tenía un ligero desorden bipolar y la familia de nosotros nunca se enteró. Y después de varios meses casados, la tipa sin recibir tratamiento y bajo el estrés de una tesis, él la encontró un día con un cuchillo en la mano, gritando y desbaratando todo y amenazando con matarse ella y matarlo a él. Tengo entendido que esto paró con una estadía todo incluído de varios meses en una suite del 5to piso de la UCE.

En realidad mi prima (la mamá del novio, en realidad él es mi primo segundo) nunca estuvo de acuerdo con que él se casara con ella. Yo pensaba: pero qué mente más estrecha, esto tiene que ser discriminación porque ella era divorciada. Parece ser que ella le cayó en desgracia a la familia de él por un comentario que hizo en un pasadía. Estando en un pasadía con todas las mujeres de la familia (mamá, abuela, tía y hermana) --pero él no estaba presente en ese momento—ellas le preguntaron por qué se había divorciado de su primer esposo, un alto ejecutivo del Popular y ella contestó: “porque yo le pegué cuernos”. La verdad que yo no juzgo, porque no me gusta que me juzguen a mí, pero ¡coño, hasta yo sé que un comentario así no se hace alante de la familia del futuro esposo! sobre todo conociendo lo comemierda que son estas primas mías, y lo que les gusta juzgar y entrometerse.

Nada, que yo no sé cómo siendo evangélica ella siquiera aceptó casarse por la iglesia con mi primo. Lo último que supe es que se casó con el papá de su mejor amiga. Con la que ella iba a jugar cuando chiquitica… cuando todavía estaba casado con la mamá. Y que aparentemente el matrimonio funciona a las mil maravillas, porque los episodios de locura a él lo tienen sin cuidado. No se altera, no coge pique. Él tiene la paciencia que ella necesita. La experiencia no se improvisa.
Y Alfredo, por su parte, está feliz como una lombriz. Él tuvo el privilegio de encontrar una segunda oportunidad para ser feliz. Me gusta mucho esta muchacha para él (aunque no es a mí a quien me tiene que gustar) y brindo por ellos, por todos los que se casan con alguien a quien aman y todos los que se divorcian de quien no les conviene. ¡Salud!

2 comentarios:

¿y cómo lo ve usted que tiene lentes, doctor?