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lunes, diciembre 10, 2012

El final de la historia


"There'll be no next time. This is going to be like Bridges of Madison Avenue, a very brief affair I'll write about in sappy letters to my grandchildren."
Carrie. Sex and the city.


Pues al fin se fue mi bello príncipe sud-asiático, mi tigre de bengala, mi novio hindú (imaginario, por supuesto). Lo cual significa que me quemé en el examen de ringmaster, o al menos me fui para completivos. Me dejó con fiebre y escalofríos en todo el cuerpo.

Me equivoqué medio a medio al pensar que este gato salvaje, --tan roquero y tan occidentalizado-- no sería reprimido. Pero resulta que sí. Entre la culpa católica, y la sociedad india... I had the chances of a snowball in a cage match with a chainsaw wielding Mike Tyson in hell. En otras palabras, que aún con 7 días de erección constante, no me salió nada.

Pero ahora que lo pienso, quizás es mejor así. Mi teoría es que esto funciona igual que la historia aquella de dos sobrevivientes de la era que siempre se encontraban en misa en la parroquia Santísima Trinidad con su torturador de la 40; uno de ellos se ponía rojo como un tomate y botaba humo por las orejas cada vez que veía a ese tipo tan campante comulgando, y el otro le dijo "hermano, entonces usted todavía sigue estando preso". Sunil me dijo que no quería complicarse la vida emocionalmente y que por eso resistía la tentación (si resistirse es estar besándome, abrazándome y agarrándome la mano todo el día alante de todo el mundo). Creo que le salió el tir por la culata, porque ahora me lleva con él a todas partes y no me puede soltar. Acabo de cerrar con él, y me insiste que le diga como encontrarme en la blogosfera.

Ahora un poco de contexto: Sunil es el jefe del jefe del jefe de la tipa en asuntos regulatorios que trabaja directamente conmigo (¿ya calculaste el tamaño de la empresa?). Él vino aquí una vez hace como 5 años, antes de empezar yo a trabajar con ellos. En el 2009 estuvo aquí otro empleado. Sunil ya no tiene nada que venir a hacer aquí antes de 4 años (para eso está el otro). Si ellos abrieran una sucursal, a lo mejor vendría anualmente, pero eso no está en planes.

La historia termina como sigue: El fin de semana ellos 2 fueron a Bávaro. Me llamaban 3 veces al día (individualmente). Sunil me dijo que era un paraíso y que solamente faltaba yo. El domingo en la noche salimos los 3. El lunes en la madrugada se fue el otro. Sunil me invitó a acompañarlo a todas sus reuniones del lunes. Fui con él (y del tiro conseguí dos clientes nuevos, cool!). Pasamos la tarde metidos en su hotel bebiendo whisky y esperando la hora de su vuelo. Tuvimos nuestra primera pelea y decidí no acompañarlo al aeropuerto.

Me fui a ahogar las penas en Dock. Ahí me encontré a una colega que llegaba con su hermana y una amiga a celebrar su cumpleaños 27 y me invitaron a acompañarlas. Sólo nos quedamos hasta la 1 de la mañana, porque su esposo no sabía que ella estaba de fiesta, creía que ella estaba trabajando (si tú no entiendes, menos yo).

Siguiendo con mi león: 40 minutos más tarde de separarnos me llamó: que yo tenía razón, que fue un malentendido, que el vuelo se retrasó una hora, que si yo no podía ir a juntarme con él en el tiempo que le quedaba, que si no nos podíamos juntar en un punto intermedio, que le hacía falta, que me quería ver... Estaba oscuro, ya yo estaba borracha y acompañada y le dije que no. Que seguiremos en el próximo capítulo.

Y ahora me pongo el turbante, saco la bola y hago una predicción: Si tengo razón, antes de un año este tipo debe encontrar una excusa para volver a visitar República Dominicana. Ese será mi examen final: veremos si puedo ponerlo a comer de mi mano.

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¿y cómo lo ve usted que tiene lentes, doctor?