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martes, octubre 23, 2012

Sabineando

Pues sí, hace muchos años mi madrina me enseñó que El Señor tiene mucho más para darme que yo para pedirle. Y hasta el momento no me ha fallado nunca.

Después de años de rodillas, todos los días pidiendo lo que quería y necesitaba para mi estabilidad, un día me desperté. Le tenía ya un oído sordo a Dios siempre pidiéndole ayuda con lo mismo... y él me ayudaba.

Pero comprendí que nunca iba a tener apoyo del otro lado. Y unilateralmente se llega sólo hasta un punto, después de ahí hay que seguir sol@. Y bueno, las cosas no son obligadas.

Entonces ¡¡por fin!! cambié la cantaleta y comencé a pedir "LO QUE ME CONVIENE" y tú sabes como son estos procesos; cuando entregas el control, lo entregas por completo... "lo que me conviene, sin condiciones, gústeme o no me guste, no importa lo que yo opine, haz lo que Te dé la gana aunque me joda yo... y las fuerzas para aceptarlo".

Al día siguiente de empezar esta novena, aquella rata que no se merece una mención en mi bló anunció (por vez número 700) que se iba.

Pero estamos atados a la dimensión material, y nos falla el discernimiento. Y por esto la regla para determinar si algo viene de Dios es que se recibirán por lo menos dos confirmaciones de parte de fuentes que no tengan nada que ver. Condición sine qua non y si no, no viene de arriba.

Pues efectivamente, en los próximos días llegaron  las confirmaciones por las vías más diferentes que tú te puedas imaginar, y justo a los 9 días zarpó sin mirar atrás.

Todavía no llegamos a la parte donde yo entiendo qué viene y qué espero. Pero sé que no llorar todos los días ya es ganancia.

Además, esta pérdida me ayudó enormemente a procesar otra pérdida anterior. El duelo por la muerte de mi mamá el año pasado se había complicado, y me había quedado atrabancada en una de las etapas. Y no sé por qué, esto me liberó y pasé a la etapa siguiente.

En estos días, sabineando en preparación para el dos pájaros contraatacan de fin de mes, encontré todas las bendiciones que espero para mí ¡¡y quién lo iba a decir --de manos de nada más y nada menos que del flaco de Úbeda!!


"Que se divorcie de ti el desamparo, 
que cada cena sea tu última cena, 
que ser valiente no salga tan caro, 
que ser cobarde no valga la pena. 

Que no te compren por menos de nada, 
que no te vendan amor sin espinas, 
que no te duerman con cuentos de hadas, 
que no te cierren el bar de la esquina."

Noches de boda. Joaquín Sabina. 


¿Viste? más de lo que podía pedir.

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¿y cómo lo ve usted que tiene lentes, doctor?