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sábado, febrero 25, 2012

Reivindicada

Pues ya decidí que en esta nueva etapa de soltería voy a tomar decisiones sexuales más inteligentes: me voy a acostar con menos hombres, y con más mujeres y grupos.

Pues anoche me llamó una amiga para que nos juntáramos con "las chicas" que estaban sentadas en un colmado bajando birras y haciendo manualidades (una hacía tatuajes, la otra tejía pulseras, etc...). Rápidamente acepté, porque encaja con mi nueva filosofía y por la falta de opciones masculinas viables que presentó toda la semana.

Al final de la noche descubrí que una mujer con dos tragos encima no es mejor que un hombre. Cuando cada una se fue con su pareja, a mí me quedó la amiga mía, que venía a dormir para acá. Evidentemente, se la pasó diciendo que ella se iba a acostar conmigo esa noche y que no tenía escapatoria y que eso iba, seguro, etc. Y esto por más que le contestaba que a mí no me gustan las mujeres y que no me acuesto con borrachos y que el Duke me dejó eso allá abajo inutilizable con los dos últimos polvos que me echó (todavía no he cicatrizado).

O sea que opté por la única solución lógica: me la llevé a otro bar para seguir bebiendo y con la esperanza de emborracharla y dormirla.... hasta el día de hoy

Lo interesante es que se despertó temprano, pero no se paró por lo menos hasta mediodía y eso prácticamente a empujones. No se quería salir de la cama ni a palos. Decía "¡qué bien estoy yo aquí! ¡qué cómodo y qué fresco!". Lo cual me confirma que es verdad, que el problema no son mi cuarto y mi cama, que todas las quejas del Duke no eran válidas (y ¿cómo tú puedes dormir aquí? y ¡aquí no se puede respirar!, etc.) y que el real problema es que él es alérgico a mí y por eso no soportaba estar conmigo en mi cama. Me siento reivindicada.

Pero ¡bien por mí!, por haber finalmente entendido que ya nunca debo volver a someterlo a esa tortura.

3 comentarios:

¿y cómo lo ve usted que tiene lentes, doctor?