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jueves, septiembre 15, 2011

Paso 5. Después no quiero más que paz...

"Ni tú bordas pañuelos,
ni yo rompo contratos,
ni yo mato por celos,
ni tú mueres por mí.
y antes de que me quieras,
como se quiere a un gato,
me largo con cualquiera,
que se parezca a ti.

De par en par te abro,
las puertas que me cierras,
me cuentan que el olvido,
no te sienta tan mal.
La paz que has elegido,
es peor que mi guerra,
lo que pudo haber sido,
lo que nunca será.

¿Quién hará tu trabajo
debajo de mi falda?
la boca que era tuya
¿de qué boca será?
el roto de tu ombligo
ya no me da la espalda
cuando pierdo contigo
las ganas de ganar..."

Joaquín Sabina y María Jiménez. Con dos camas vacías.


Ese Sabina, que siempre tiene alguna canción de desamor que viene justo al caso.

Siempre supe que algún día me iba a arrepentir de no haberme salido a tiempo. Quizás las circunstancias ayudaron a que esto no pasara... todavía.

La verdad que gente se aprovecha cuando uno está abajo. Lo hace todo el mundo. No sé, podría ser paranoia, es posible. Pero puede ser también que los cobardes sólo se atreven a atacarnos a nosotros los fuertes en los tiempos difíciles. Por lo menos a mí me ha dado esa impresión.

Y si eso es así ¡pésima idea! ...resulta que en este momento yo soy prácticamente indestructible. No es un cliché aquello de que "las viscicitudes nos hacen más fuertes" y etc... pero, en serio ¿QUÉ MÁS ME PUEDEN HACER? ¿quitarme al marido? ¿matarme a la madre? too late!

Una vez confesé que tenía un punto débil que no revelo ni bajo tortura. No estoy revelándolo, pero puedo decir que ya no lo tengo más. Por fin soy completamente libre. La única opinión que importaba no existe.

Hace ya 5 días que no veo al Duke. Un récord personal: 120 horas (que se fueron volando entre las tantas cosas por hacer, en esta vida nueva que todos los días cambia y que si dejo pasar dos días ya no me reconozco a mí misma). Entonces ¿CUÁL ERA EL MALDITO MIEDO? y más importante ¿QUÉ CAMBIÓ?

¿Sabes qué? a la primera pregunta yo te contestaría que es la típica adicción del jugador. Que no quiere dejar la mesa cuando está ganando. Y muchísimo menos la deja cuando está perdiendo. O sea ¿en serio? ¿yo voy a dejar esta lucha sin haber ganado? ¿sin haberle sacado todo el jugo que se podía? ¿voy a abandonar la batalla sin disparar hasta mi último cartucho? O sea, que era un asunto de PODER.

O quizás era un asunto de FE. "Yo sé que se puede". OK. A lo mejor sí se puede, pero ¿SE QUIERE? esa es la pregunta del millón de dólares...

¿Y qué cambió? Cambió que por una vez decidí creerle. No soy ni tan estúpida que me digan y me demuestren de mil maneras diferentes que no quieren estar.... ¡¡¡y yo no entienda!!!

Ya van 120 horas pero ¿quién las cuenta...?

2 comentarios:

  1. La verdad que tengo mas o menos un año leyendote, y con cada post que escribes siento que estoy leyendo mi propia historia (menos los hijos, porque no tengo)y sin que suene a lambonismo eres mi nueva heroina. Un abrazo!

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  2. Mi consejo:

    Don't worry, be happy....total pa que preocuparte por las cosas que no podras cambiar??? y peor aun
    para que preocuparte por las cosas que sabes que puedes cambiar y que terminaras cambiando!
    je chica! vive...and Fuck everyone of them!

    ResponderEliminar

¿y cómo lo ve usted que tiene lentes, doctor?